Cuando una empresa decide “empezar con IA”, el proceso elegido suele salir de la reunión de dirección, y suele ser el más visible: el que tiene más presupuesto, más quejas o más presencia en el comité.
La visibilidad es un criterio terrible. Estos cinco funcionan mejor.
Los cinco criterios
1. Volumen y repetición. ¿Cuántas veces al mes ocurre? Por debajo de unas cientos de repeticiones, el esfuerzo de construir y mantener no se amortiza. Los buenos candidatos son aburridos y constantes.
2. Existe una respuesta correcta verificable. Esto es determinante. “Extraer el importe total de una factura” tiene una respuesta correcta; “redactar una propuesta convincente” no. Sin verdad de referencia no puedes medir, y sin medir no puedes mejorar ni defender el proyecto.
3. Coste del error bajo o reversible. ¿Qué pasa si el sistema se equivoca? Si la respuesta es “alguien lo corrige en la revisión”, excelente. Si es “se envía al cliente y perdemos la cuenta”, ese no es tu primer proyecto.
4. El dato ya existe y es accesible. La calidad del dato es el techo. Si el proceso depende de información que nadie registró, o que vive en la cabeza de una persona, no empieces por ahí.
5. Hay un dueño con piel en el juego. Alguien cuyo trabajo mejora medible si esto funciona. Sin esa persona, el proyecto se muere en cuanto surja la primera fricción.
La puntuación
Puntúa cada proceso de 1 a 5 en los cinco criterios y súmalos. Nuestra regla:
| Puntuación | Qué significa |
|---|---|
| 21–25 | Empieza por aquí. En serio. |
| 16–20 | Buen candidato para la segunda ola |
| 11–15 | Necesita trabajo previo, normalmente de datos |
| Menos de 11 | No es un problema de IA, o todavía no lo es |
El valor del ejercicio no es la puntuación. Es que obliga a una conversación honesta con las áreas implicadas, y suele revelar que el proceso favorito de dirección saca un 9.
Los sospechosos habituales que puntúan alto
En las empresas medianas con las que trabajamos, estos aparecen una y otra vez:
- Clasificar y enrutar lo que entra por un buzón o formulario compartido.
- Extraer datos de documentos — facturas, albaranes, pedidos, pólizas.
- Conciliar dos sistemas que deberían coincidir y no coinciden.
- Preparar el borrador de informes recurrentes que alguien rehace cada semana.
- Buscar en documentación interna que nadie encuentra porque está repartida en cuatro sitios.
No son impresionantes. Por eso funcionan.
El que casi siempre puntúa bajo
“Un asistente que responda cualquier pregunta sobre la empresa.” Volumen difuso, sin respuesta verificable, coste del error variable, datos repartidos y sin dueño claro.
Es el proyecto que más se propone y el que más veces acaba en el 95% que no produce retorno medible.
Una advertencia sobre el orden
El primer proyecto no debería elegirse para maximizar valor. Debería elegirse para maximizar probabilidad de éxito.
Necesitas una victoria pequeña, rápida y medible que le enseñe a la organización cómo es esto: qué se le pide, qué produce, cómo se revisa. Con esa referencia, el segundo proyecto puede ser ambicioso. Sin ella, el segundo proyecto no existe.